viernes, 20 de abril de 2012

Yonniel Y Yaima






Yonniel y Yaíma

Yaíma se baja de un avión de la línea Iberia dos veces al año y pisa suelo oriental en la isla. Es joven y piensa comerse el mundo de un bocado, No huye de la crisis actual, dice porque para ella la crisis verdadera es un vaso de agua con azúcar en cualquier noche de los años 90 del siglo pasado, o las horas de camino a pie para llegar al preuniversitario en el campo donde estudiaba. Dejó Cuba en lo mejor de su carrera como Logopeda, es decir, cuando podía aprender más. Pero aprendió en España sin dificultad y ahora se baja del avión dos veces al año, respira profundo y se va país adentro a repartir su tristeza o a decir que no es feliz, aunque lo parezca, dice.
Yonniel se sacó dos veces “la nueva lotería” para cubanos menos inconformes. Viajó a Venezuela como colaborador de la Misión deportiva (Primera lotería) e hizo a los adolescentes del estado Barinas en Venezuela levantar tan alto y tan bien las pesas que le ofrecieron extenderle el contrato por dos años más (Segunda lotería). Ha regresado de vacaciones a Cuba dos veces con algunos artículos para el hogar, sandalias brasileras, un reloj dorado, los dólares necesarios para no estresarse (por un tiempo) y unas libras demás. Parece un hombre feliz mientras arregla su nueva vida venezolana, sin hijos y con mujer distinta y recién estrenada.
Son dos exilios distintos y los mismos a la vez. Dos maneras de alejarse de Cuba para volver por motivos diferentes. Son cubanos de ahora mismo que se han llevado al país en una mochila y la han sembrado allí, donde lo piensan de lejos. Son cubanos de ahora mismo, esos que se deshacen de las ataduras a cómo pueden e intentan respirar más allá de la asfixia de la vigilancia diaria, aunque vivan opresiones distintas. Dos modos de buscar posición en la línea de arrancada. Dos cubanos de la vida post-Castro?

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